martes, 14 de mayo de 2019

¿Quién quiere ser millonario?: El formato que es éxito en los países empobrecidos.


¿Quién quiere ser millonario? (en inglés, Who Wants to Be a Millionaire?) es un concurso de televisión basado en el formato de preguntas y respuestas, que ofrece grandes premios monetarios por responder correctamente a una serie de preguntas de opción múltiple con dificultad creciente. El formato del programa es licenciado por Sony Pictures Television International. El premio mayor en la versión original para Reino Unido es un millón de libras. La mayoría de versiones internacionales ofrecen un premio mayor de un millón de unidades de la moneda local; el valor real del premio varía ampliamente, dependiendo del valor de la moneda.
El programa se originó en el Reino Unido en 1998, en donde es presentado por Chris Tarrant. Se basa en un formato ideado por David Briggs, Steven Knight, y Mike Whitehill, quienes crearon una serie de juegos promocionales para un programa matinal presentado por Tarrant. El título original para el programa inicialmente era Cash Mountain (Montaña de dinero). El programa toma su título actual de una canción con el mismo título, compuesta por Cole Porter.

Película "Slumdog Millionaire" (2008), dirigida por Danny Boyle, ganadora de 8 premios Oscar


“Slumdog Millionaire” (titulada “¿Quién quiere ser millonario?” en Hispanoamérica) es una película Indio-británica del 2008, dirigida por Danny Boyle y escrita por Simon Beaufoy, ganadora de 8 Premios Óscar. La película está basada en la novela ¿Quiere ser millonario? (título original: Q & A), del escritor y diplomático indio Vikas Swarup.
La película Jamal es un concursante de la versión india de Who Wants to Be a Millionaire?, conducido por Prem Kumar (Anil Kapoor). Ya había ganado 10.000.000 de rupias y había llegado a la pregunta final, por veinte millones de rupias (unos 320.000 €), la cual contestaría al día siguiente. Obedeciendo las órdenes de Prem Kumar, la policía sospecha que Jamal había hecho trampa, porque las otras posibilidades (que tuviese amplios conocimientos o mucha suerte) parecían muy poco probables.
La traducción al castellano del título “Slumdog Millionaire” es “Perro de Suburbio Millonario”, que es la expresión con la que se denomina despectivamente a los habitantes pobres e indigentes de la periferia de Bombay. Lo maravilloso de esta película es que cuenta las terribles vivencias de estos personajes pauperizados, de una forma, no solo digerible, sino que cinematográficamente es impecable.

Sushil Kumar participando en la versión india del formato.


Sushil Kumar es el protagonista y ganador real, de carne y hueso, de la versión india de este formato de programa de concurso, en el año 2011. Utilizó su ingenio para ganar una fortuna, pero un año después, su vida había cambiado muy poco. "Este es mi generador", le dijo sonriendo al periodista de la BBC, y exhibe su compra de US$500. "Tenemos cortes de energía de hasta cuatro horas cada día. Antes no podía ver las noticias ni mis programas favoritos de televisión, pero ahora que tengo esto, no hay más problemas". En un galpón polvoriento, Sushil le muestra lo primero en lo que gastó el dinero.
Ya sea un psicólogo de la India o una científica del CONICET, este formato de programa suele tener mucho éxito en los países empobrecidos del tercer mundo, periféricos y sacrificables, como el nuestro. El costo de producción es muy bajo y la expectación, ansiedad y proyecciones psicológicas del grueso de los telespectadores, por ver a un ciudadano de a pie ganar una importante suma de dinero, resulta casi irresistible.
Cuando el Estado se retira y deja a los más vulnerables librados a su suerte, la timba parce tener su mayor auge y reina desde la caja boba...    

Fuentes:
Wikipedia
BBC.com

sábado, 27 de abril de 2019

En Nogoyá, al sapo se lo pisa o se lo traga.

Y una vez más, aquí estamos… La democracia al estilo argento nos ha depositado en este 2019, en un escenario… ¿Cómo decirlo?: “Particular”…
Estas humildes líneas, apenas hilvanadas entre sí, pretenden ser solamente un disparador para que cada cual saque sus conclusiones. Principalmente, de cara a la elección municipal que promete un final apasionante.
En Nogoyá somos pocos y nos conocemos bastante bien, más allá de los prejuicios, comentarios mal intencionados, fabulaciones de toda calaña y demás zancadillas retóricas. Si bien es cierto que el ciudadano común no suele acceder a las agachadas, enrosques, tejes y manejes de los nogoyaenses que han optado por someterse al escrutinio público, también a estos compueblanos les conocemos el andar. Y la tremenda polarización que quedó demostrada en las elecciones P.A.S.O., nos simplifica la ecuación a la mínima expresión, con dos opciones: El actual presidente municipal Rafael Cavagna o el Diputado Provincial Daniel Koch.

El Presidente Municipal Dr. Rafael Cavagna, capitalizando políticamente y en plena campaña, un iniciativa ciudadana en "La Alameda"

El primero de ellos es el actual titular del ejecutivo municipal, que accedió al cargo luego de cuatro años como concejal y dentro de la alianza Cambiemos. Surgido del Radicalismo, podemos decir que, si hubiera surgido del Pro, a nadie le extrañaría. El Radicalismo local no se ha caracterizado por su progresismo, salvo en los albores de la democracia, cuando se seguía la corrección política coyuntural, durante el gobierno alfonsinista.
Es un poco irresponsable calificar una gestión municipal con una sola palabra, pero con la gestión del Dr. Cavagna me voy a arriesgar: creo que la palabra es “mediocre”. Si a esto le sumamos el descalabro (siendo educados) de la gestión nacional, el panorama para el oficialismo municipal, no es muy alentador.

El Dip. Prov. Daniel Koch junto a un cartel anti derecho al aborto, que fue el lanzamiento de su campaña 2019.

Y en el otro rincón nos encontramos con el Diputado Provincial Daniel Koch. Rotundo ganador de la interna peronista, pone en un dilema a los sectores más progresistas de este espacio. Más allá de que ha demostrado ser bastante torpe políticamente hablando, debemos sumarle su notoria homofobia, su militancia anti derecho al aborto, adepto a la teoría de los dos demonios y asiduo a mostrarse gustosamente cercano a la jerarquía eclesiástica católica, representa un sapo duro de digerir para un numeroso grupo de peronistas, sobre todo jóvenes y mujeres. El eterno dilema del peronismo que oscila entre la derecha y la izquierda intrapartidaria. Esta vez, el péndulo se detuvo a la derecha. Pero no me voy a meter en semejante embrollo, que ha llenado bibliotecas enteras, en este momento. Solo lo señalo porque esta situación logra darle esperanzas al oficialismo municipal gobernante.
Las P.A.S.O., más allá de que cada sector hizo la lectura que mejor le cuadraba, ya dieron una idea de lo que puede suceder en las generales del 9 de junio. Pero no es mi intención hacer futurología; mi intención es dejar en claro que, como quedó dicho al comienzo de estas líneas, la gran polarización nos ha arrojado a optar entre dos opciones conocidas, como casi siempre, pero no únicas. Lejos, muy lejos quedaron l@s candidat@s del M.S.T. (Nueva Izquierda), en el cuarto lugar sorprende SER (conformado por sectores religiosos) y en quinto lugar el Partido Socialista.

En definitiva, el horizonte se presenta mediocre o rancio… 

Ya sé que es un poco desalentador, pero ya lo dijo el 

maestro Joan Manuel Serrat: “Nunca es triste la verdad, lo 

que no tiene es remedio…”

viernes, 9 de noviembre de 2018

Goodbye Stalin

Escrita y publicada al cumplirse 25 años de la caida del Muro de Berlín en 2014. (Por Felipe Díaz)

25 años no es nada y sobre todo cuando hablamos de procesos históricos planetarios. 25 años son los que se cumplen hoy de uno de esos hechos que, por su tremenda envergadura, cuesta comprender en su totalidad sin un esfuerzo analítico medianamente elaborado. Solo la distancia del tiempo transcurrido y los cambios enormes que se dieron en consecuencia, nos dan un panorama más completo y verdadera conciencia de lo que significó la caída del Muro de Berlín.
     En nuestro país, para el común de los mortales, pasó casi  desapercibida la noticia, tapada por la cruel realidad nacional de hiperinflación, saqueos y traspaso del mando presidencial adelantado.
     En los países que se ubican en el escalón mas alto del podio mundial, también llamados del “primer mundo” o  “desarrollados”, los gurús del libre mercado, el consumismo salvaje y la desregulación absoluta, proclamaban “la muerte de las ideologías” y los mas exaltados eruditos del “tanto tengo, tanto valgo”, dictaminaron “el fin de la historia”. Quedaba instalada así, en el inconsciente colectivo mundial, la idea de la desaparición del Socialismo, impuesta por los dueños de casi todo y tan conveniente a sus intereses.
     Aquél 9 de noviembre de 1989, después de mas de 40 años de un mundo bipolar y guerra fría, se establecía un nuevo orden mundial que tenia y tiene a Estados Unidos como potencia hegemónica, que imponía, de ahí en mas, sus máximas al mundo: “TODO tiene un precio; TODO es mercancía”. Esta fue la definitiva consolidación global del tsunami que se conoce como “Neoliberalismo”.
     Muy pocos, en esos momentos, se percataron de que lo que en verdad fenecía ese histórico día era nada mas (y nada menos) que el absolutismo Estalinista. Inclusive, el grueso de la misma izquierda global cayó en un profundo desánimo y confusión depresiva. Seguramente León Trotsky, el Che Guevara o Salvador Allende también habrían levantado la copa, de haber estado vivos, aquella jornada al ver como expiraba el régimen que le daba tan mal nombre al verdadero socialismo.
     El caso polaco fue emblemático en aquel proceso. Los trabajadores de los astilleros de Gdansk, liderados por el gremialista Lech Walesa, lucharon con éxito durante años por la libertad de sindicalizarse primero, y contra el gobierno comunista después, hasta la caída del muro. En 1990, Walesa es consagrado presidente de Polonia por el 70 % de los votos, con la libertad de mercado como bandera y estandarte. En 1997 el astillero se privatizó, adquirido por una empresa ucraniana que terminó por cerrarlo ya que consideraba inviable el negocio y hoy exige la intervención del estado, lo que está prohibido por la Unión Europea de la cual Polonia es miembro desde el 2004. ¡Vaya paradoja! ¿Verdad?       
     Aquel muro se mantuvo 28 años en pié y su demolición, propagada como la pulverización del ideario socialista, tronó hasta en el último rincón del planeta. Muy distinta ha sido la difusión del colapso del “otro muro” neoliberal, a 25 años de aniquilado aquel de concreto, y que es mostrada como un exceso de algunos chicos “descarriados” que en su ansiedad de lucro se portaron “un poco mal”. Los distintos gobiernos terminan de amortiguar el efecto inyectándoles cifras de dinero inverosímiles, que aportan los contribuyentes (ciudadanos comunes) al sistema, a las entidades financieras responsables de semejante despropósito, con la promesa de una severa “nalgueadita”.
     Se ha dado, en Latinoamérica, el curioso caso de que esta carrera desenfrenada e inmoral globalizada que desató el achicamiento de los estados a su mínima expresión, privatizaciones de los recursos naturales,  mercados completamente desregulado y ajustes macroeconómicos insufribles para el grueso de las poblaciones, se chocó de frente con la cruda realidad de ser una maquina de excluir y desechar gente del sistema, pero diez años antes que en el resto del globo. En el cono sur, algunos de los alumnos más obedientes de esa receta, vimos como en el 2001 la crisis en nuestro país se llevaba puesto un gobierno incapaz de encontrar soluciones alternativas y de casi nada. Es así que hoy se erigen varios gobiernos progresistas y de centro-izquierda en un hecho inédito para la región que, en muchos casos, se encuentran en la disyuntiva de profundizar los cambios o estancarse con el consiguiente riesgo del reposicionamieno de la derecha que vuelve con el discurso engañoso de un capitalismo “humanizado”.
      Se tendrá que pensar y repensar que es y que significa el “Socialismo del siglo XXI”, y sobre todo, por el momento coyuntural, hasta donde está dispuesto a llegar en Latinoamérica.
     Las utopías, por definición, son inalcanzables, pero tratando de llegar a ellas es que avanzamos. Parafraseando a Voltaire que alguna vez dijo: “Si Dios no existiera, tendríamos que inventarnos uno”; creo que si otro mundo mas justo, donde el éxito de algunos no signifique tirar a muchísimos al caño, un mundo mas equitativo en el que la calidad de vida no se mida por la cantidad de cosas, un mundo pacífico donde los ejércitos nacionales sean solo mera decoración para los desfiles no es posible, también tendremos que inventarlo.

domingo, 30 de septiembre de 2018

El eterno retorno (al coloniaje)



El siguiente texto tiene más de 60 años de antigüedad y, desoladoramente, parece escrito hace 15 minutos...
Es que la historia económica y social de nuestro país parece un loop trágico, que de casual NO tiene nada. 
Los dejo con uno de los pensadores populares (o populista?) más lúcidos que tuvo nuestro país:
“El plan significará la transferencia de una parte sustancial de nuestra riqueza y de nuestra renta hacia las tierras de ultramar. Los argentinos reduciremos el consumo, en virtud de la elevación del costo de vida y del auge de la desocupación. De esta manera, no solamente aumentarán nuestros saldos exportables, sino que serán más baratos, lo que será aprovechado por el consumidor inglés que ensanchará su cinturón a mediad que nosotros lo vayamos achicando.
La mayor parte de nuestra industria, que se sustentaba en el poder de compra de las masas populares, no tardará en entrar en liquidación. Los argentinos apenas sin tendremos para pagarnos la comida de todos los días. y cuando las industrias se liquiden y comience la desocupación, entonces habrá muchos que no tendrán ni para pagarse esa comida. Será el momento de la crisis deliberada y concientemente provocada.
Los productores agrarios, que en un momento verán mejorar su situación, no tardarán en caer en las ávidas fauces de los intermediarios y de los consorcios de exportación que muy pronto absorberán el beneficio de los nuevos precios oficiales. Para ese entonces, no (…) habrá defensa posible.
Exportaremos más, pero percibiremos menos por esas exportaciones en razón de la caída de nuestros precios, como efecto directo de la reforma cambiaria. (…) Llegado ese momento, no habrá más remedio que aceptar sus imposiciones, porque estará cerrada toda otra posibilidad. Se cumplirá así una clara sentencia de Prebisch: ‘Las economías débiles no colaboran, se subordinan fatalmente’.
Mientras tanto, nos iremos hipotecando con el fin de permitir que falsos inversores de capital puedan remitir sus beneficios al exterior. Y como nuestra balanza de pagos será deficitaria, en razón de la caída de nuestros precios y de la carga de las remesas al exterior, no habrá entonces más remedio que contraer nuevas deudas e hipotecar definitivamente nuestro porvenir. Llegará entonces el momento de afrontar las dificultades mediante la enajenación de nuestros propios bienes, como los ferrocarriles (…).
Poco a poco se irá reconstruyendo el estatuto del coloniaje, reduciendo a nuestro pueblo a la miseria, frustrado en los grandes ideales nacionales y humillándonos en las condiciones de país satélite.”

Extracto del libro “El Plan Prebisch, retorno al coloniaje” de Arturo Jauretche.

lunes, 16 de octubre de 2017

¿Qué es exactamente la democracia?

Por José Saramago


José Saramago, premio Nobel de literatura 1998



En su libro Política, Aristóteles nos dice en primer lugar esto: “En democracia, los pobres son reyes porque son mayoría, y porque la voluntad de la mayoría tiene fuerza de ley”[1]. En un segundo pasaje, parece restringir primero el alcance de esta frase, luego la amplía, la completa y acaba por establecer un axioma: “La equidad en el seno del Estado exige que los pobres no posean de ningún modo más poder que los ricos, que no sean los únicos soberanos, sino que todos los ciudadanos lo sean en proporción a su número. Éstas son las condiciones indispensables para que el Estado garantice eficazmente la igualdad y la libertad”.
Aristóteles nos dice que aunque participen con total legitimidad democrática en el gobierno de la polis, los ciudadanos ricos serán siempre una minoría en razón de una incontestable proporcionalidad. Sobre un punto, tenía razón: por más lejos que nos remontemos en el tiempo, nunca los ricos fueron más numerosos que los pobres. Pese a esto, los ricos siempre gobernaron el mundo o sostuvieron los hilos de los que gobernaban. Constatación más actual que nunca. Señalemos de paso que, para Aristóteles, el Estado representa una forma superior de moralidad…
Todo manual de derecho constitucional nos enseña que la democracia es “una organización interna del Estado por la cual el origen y el ejercicio del poder político incumbe al pueblo, organización que permite al pueblo gobernado gobernar a su vez por medio de sus representantes electos”. Aceptar definiciones como ésta, de una pertinencia tal que roza las ciencias exactas, correspondería, traspuestas a nuestra vida, a no tener en cuenta la gradación infinita de estados patológicos a los que nuestro cuerpo puede verse confrontado en todo momento.
En otros términos: el hecho de que la democracia pueda definirse con mucha precisión no significa que funcione realmente. Una breve incursión en la historia de las ideas políticas conduce a dos observaciones a menudo descartadas so pretexto de que el mundo cambia. La primera, recuerda que la democracia apareció en Atenas, hacia el siglo V antes de Cristo; que suponía la participación de todos los hombres libres en el gobierno de la ciudad; estaba fundada en la forma directa, siendo los cargos efectivos o atribuidos según un sistema mixto de sorteo y elección; y los ciudadanos tenían derecho al voto y a presentar propuestas en las asambleas populares.
Sin embargo —ésta es la segunda observación—, en Roma, continuadora de los griegos, el sistema democrático no consiguió imponerse. El obstáculo procedió del poder económico desmedido de una aristocracia latifundista que veía en la democracia un enemigo directo. Pese al riesgo de toda extrapolación, ¿podemos evitar preguntarnos si los imperios económicos contemporáneos no son, también, adversarios radicales de la democracia, aunque se mantengan por el momento las apariencias?

El lugar del poder

Las instancias del poder político intentan desviar nuestra atención de una evidencia: dentro mismo del mecanismo electoral se encuentran en conflicto una opción política representada por el voto y una abdicación cívica. ¿Acaso no es cierto que, en el preciso momento en que la boleta es introducida en la urna, el elector transfiere a otras manos, sin más contrapartida que algunas promesas escuchadas durante la campaña electoral, la parcela de poder político que poseía hasta ese momento en tanto miembro de la comunidad de ciudadanos?
Este papel de abogado del diablo que asumo puede parecer imprudente. Razón de más para que examinemos qué es nuestra democracia y cuál es su utilidad, antes de pretender —obsesión de nuestra época— hacerla obligatoria y universal. Esta caricatura de democracia que, como misioneros de una nueva religión, procuramos imponer al resto de mundo no es la democracia de los griegos, sino un sistema que los mismos romanos no habrían vacilado en imponer a sus territorios. Este tipo de democracia, rebajada por mil parámetros económicos y financieros, habría logrado sin duda hacer cambiar de idea a los latifundistas del Lacio, transformados entonces en los más fervientes demócratas…
Puede emerger en la mente de ciertos lectores una enojosa sospecha sobre mis convicciones democráticas, dadas mis muy conocidas inclinaciones ideológicas[2]…
Defiendo la idea de un mundo verdaderamente democrático que finalmente se haga realidad, dos mil quinientos años después de Sócrates, Platón y Aristóteles. Esa quimera griega de una sociedad armoniosa, sin distinciones entre amos y esclavos, como la conciben las almas cándidas que siguen creyendo en la perfección.
Algunos me dirán: pero las democracias occidentales no son censatarias ni racistas, y el voto del ciudadano rico o de piel blanca cuenta tanto en las urnas como el del ciudadano pobre o de piel oscura. Si nos fiamos de semejantes apariencias, habríamos alcanzado el summum de la democracia.
A riesgo de aplacar esos ardores, diré que las realidades terribles del mundo en que vivimos hacen irrisorio ese cuadro idílico y que, de un modo u otro, acabaremos dando con un cuerpo autoritario disimulado bajo los más bellos atavíos de la democracia.
Así, el derecho de voto, expresión de una voluntad política, es al mismo tiempo un acto de renuncia a esa misma voluntad, puesto que el elector la delega a un candidato. Al menos para una parte de la población, el acto de votar es una forma de renuncia temporaria a una acción política personal, puesta en sordina hasta las siguientes elecciones, momento en que los mecanismos de delegación volverán al punto de partida para empezar otra vez de la misma manera.
Para la minoría elegida, esta renuncia puede constituir el primer paso de un mecanismo que autoriza muchas veces, a pesar de las vanas esperanzas de los electores, a perseguir objetivos que no tienen nada de democráticos y pueden ser verdaderas ofensas a la ley. En principio, a nadie se le ocurriría elegir como representantes al Parlamento a individuos corruptos, incluso si la triste experiencia nos enseña que las altas esferas del poder, en el plano nacional e internacional, están ocupadas por ese tipo de criminales o sus mandatarios. Ninguna observación microscópica de los votos depositados en las urnas tendría el poder de hacer visibles los signos delatores de las relaciones entre los Estados y los grupos económicos cuyos actos delictivos, e incluso bélicos, llevan a nuestro planeta derecho a la catástrofe.
La experiencia confirma que una democracia política que no descansa sobre una democracia económica y cultural no sirve de mucho. Despreciada y relegada al depósito de las fórmulas envejecidas, la idea de una democracia económica ha dejado lugar a un mercado triunfante hasta la obscenidad. Y la idea de una democracia cultural fue reemplazada por la no menos obscena de una masificación industrial de las culturas, pseudo melting-pot que se utiliza para enmascarar la predominancia de una de ellas.
Creemos haber avanzado, pero en realidad retrocedemos. Hablar de democracia se volverá cada vez más absurdo si nos obstinamos en identificarla con instituciones denominadas partidos, Parlamentos, gobiernos, sin proceder a un análisis del uso que estos últimos hacen del voto que les permitió acceder al poder. Una democracia que no se autocritica, se condena a la parálisis.
No concluyan que estoy en contra de la existencia de los partidos: milito dentro de uno de ellos. No crean tampoco que aborrezco los Parlamentos: los apreciaría si se consagraran más a la acción que a la palabra. Y tampoco imaginen que soy el inventor de una receta mágica que permite a los pueblos vivir felices sin tener gobierno. Me niego a admitir que sólo se pueda gobernar y desear ser gobernado según los incompletos e incoherentes modelos democráticos vigentes.
Los califico así porque no veo otra forma de designarlos. Una democracia verdadera, que inundaría con su luz, como un sol, a todos los pueblos, debería comenzar por lo que tenemos a mano, es decir, el país en que nacimos, la sociedad en que vivimos, la calle donde moramos.
Si esta condición no es respetada —y no lo es— todos los razonamientos anteriores, es decir, el fundamento teórico y el funcionamiento experimental del sistema, estarán viciados. Purificar las aguas del río que atraviesa la ciudad no servirá de nada si el foco de la contaminación está en las fuentes.
La cuestión principal que todo tipo de organización humana se plantea, desde que el mundo es mundo, es la del poder. Y el principal problema es identificar quién lo detenta, verificar por qué medio lo obtuvo, qué uso hace de él, qué métodos utiliza y cuáles son sus ambiciones.
Si la democracia fuera realmente el gobierno del pueblo, para el pueblo y por el pueblo, todo debate cesaría. Pero no estamos en ese punto. Y sólo un espíritu cínico se animaría a afirmar que todo va inmejorablemente bien en el mundo en que vivimos.
Se dice también que la democracia es el sistema político menos malo, y nadie se percata de que esta aceptación resignada de un modelo que se contenta con ser “el menos malo” puede constituir el freno de una búsqueda de algo “mejor”.
El poder democrático es, por su naturaleza, siempre provisorio. Depende de la estabilidad de las elecciones, de las fluctuaciones de las ideologías y de los intereses de clase. Podemos ver en él una suerte de barómetro orgánico que registra las variaciones de la voluntad política de la sociedad. Pero de un modo flagrante ya no contamos las alternancias políticas aparentemente radicales que tienen por efecto cambios de gobierno, pero que no vienen acompañadas por transformaciones sociales, económicas y culturales tan fundamentales como hacía suponer el resultado del sufragio.
En efecto, decir gobierno “socialista”, o “socialdemócrata”, o aun “conservador”, o “liberal” y llamarlo “poder”, no es más que una operación estética barata. Es pretender nombrar algo que no se encuentra allí donde querrían hacérnoslo creer. Porque el poder, el verdadero poder, se encuentra en otra parte: es el poder económico. Ese cuyos contornos de filigrana percibimos, pero se nos escapa cuando queremos aproximarnos a él y contraataca si nos dan ganas de restringir su influencia, sometiéndolo a las reglas del interés general.
En términos más claros: los pueblos no han elegido a sus gobiernos para que éstos los “ofrezcan” al mercado. Pero el mercado condiciona a los gobiernos para que éstos les “ofrezcan” a sus pueblos. En nuestra época de mundialización liberal, el mercado es el instrumento por excelencia del único poder digno de ese nombre, el poder económico y financiero. Éste no es democrático puesto que no ha sido elegido por el pueblo, no es gestionado por el pueblo y sobre todo porque no tiene como finalidad el bienestar del pueblo.
No hago más que enunciar verdades elementales. Los estrategas políticos, de todos los bandos, han impuesto un silencio prudente para que nadie se atreva a insinuar que seguimos cultivando la mentira y aceptamos ser cómplices de ella.
El sistema llamado democrático se parece cada vez más a un gobierno de los ricos y cada vez menos a un gobierno del pueblo. Imposible negar la evidencia: la masa de los pobres llamada a votar nunca es llamada a gobernar. En la hipótesis de un gobierno formado por los pobres, donde éstos representarían la mayoría, como Aristóteles imaginó en su Política, ellos no dispondrían de los medios para modificar la organización del universo de los ricos que los dominan, vigilan y asfixian.
La pretendida democracia occidental ha entrado en una etapa de transformación retrógrada que no puede detener, y cuyas consecuencias previsibles serán su propia negación. No hay necesidad alguna de que alguien tome la responsabilidad de liquidarla, ella misma se suicida todos los días.
¿Qué hacer? ¿Reformarla? Sabemos que, como escribió acertadamente el autor de El Gatopardo[3], reformar no es otra cosa que cambiar lo necesario para que nada cambie. ¿Renovarla? ¿Qué época del pasado suficientemente democrática valdría la pena que regresemos a ella para, a partir de ahí, reconstruir con nuevos materiales lo que está en el camino de la perdición? ¿La de la Grecia antigua? ¿La de las repúblicas mercantiles de la Edad Media? ¿La del liberalismo inglés del siglo XVII? ¿La del siglo francés de las Luces? Las respuestas serían tan fútiles como las preguntas…
¿Qué hacer entonces? Dejemos de considerar la democracia como un valor adquirido, definido de una vez por todas e intocable para siempre. En un mundo en que estamos acostumbrados a debatir todo, sólo persiste un tabú: la democracia. Antonio Salazar (1889-1970), el dictador que gobernó Portugal durante más de cuarenta años, afirmaba: “No se cuestiona a Dios, no se cuestiona la patria, no se cuestiona la familia”. Hoy en día cuestionamos a Dios, a la patria, y si no cuestionamos la familia es porque ella se encarga de hacerlo sola. Pero no cuestionamos la democracia.
Entonces digo: cuestionémosla en todos los debates. Si no encontramos un modo de reinventarla, no perderemos sólo la democracia, sino la esperanza de ver un día los derechos humanos respetados en este planeta. Sería entonces el fracaso más estruendoso de nuestro tiempo, la señal de una traición que marcaría a la humanidad para siempre.
Publicado en Le Monde Diplomatique, agosto de 2004

lunes, 6 de marzo de 2017

La mejor democracia que el dinero puede comprar

En el año 2010 la compañía norteamericana de relaciones públicas Murray Hill Inc. lanzó una pieza para televisión, publicada en el sitio web de su campaña electoral, que afirmaba:
"Hasta ahora los intereses corporativos han sido la fuerza detrás del Congreso", sin embargo "nunca podemos estar absolutamente seguros de que (los congresistas) trabajaran para nosotros. Es nuestra democracia. Nosotros la compramos. Nosotros la pagamos y vamos a mantenerla (…) Es el momento de ponernos detrás del volante nosotros mismos. Vote por Murray Hill para el Congreso, para tener la mejor democracia que el dinero pueda comprar", concluye el narrador mientras la bandera de las barras y las estrellas flamea de fondo.




Este sincericidio, tan políticamente incorrecto como verdadero, causó tal revuelo en la acartonada opinión pública estadounidense,  que la compañía debió salir a aclarar que todo había sido una espectacular broma, mientras sus voceros transpiraban y sonreían incómodamente.
Lo que Murray Hill Inc. planteaba es lo que el periodista argentino Horacio Verbitsky denominó, hace algunos años ante la posibilidad de que el Ingeniero Mauricio Macri & Co. llegaran a la cima del  poder político de la Argentina: “El país atendido por sus propios dueños”.
Debemos admitir que la democracia argentina, con todas sus particularidades, ha logrado lo que las elefantiásicas corporaciones yanquis no han podido blanquear en su país. Así es, señoras y señores, los CEOs de las principales corporaciones se han puesto al volente de este maltratado vehículo llamado Argentina, con el consentimiento de las urnas. Esto es, lisa y llanamente: eliminar al intermediario.
No es casual que el Pro, desde siempre, haya tenido un discurso marcadamente anti-política, haciendo hincapié en las virtudes de la asepsia ideológica y la supuesta eficiencia casi robótica de los ejecutivos y CEOs del sector privado, ahora devenidos en funcionarios públicos.
Lo que muchos notamos (algunas veces, la justicia también) y señalamos como “conflictos de intereses” de ser juez y parte, de atender de ambos lados del mostrador, o como lo han denominado los mismos norteamericanos: “puertas giratorias”; no es más que la consecuencia natural de la llegada de los eternos beneficiarios de las riquezas del Estado, al Estado.



El eterno espejismo de la burguesía nacional


Cuenta la historiografía moderna de nuestro país, principalmente desde la constitución del Estado Nacional tal como lo conocemos hoy, que la denominada “burguesía nacional” NUNCA creyó totalmente, que deberíamos ser un país libre y soberano, y en consecuencia siempre ha tenido lo que podríamos denominar “culpa de origen”: Saben que nacieron en este (para ellos) patético país tercermundista, pero sienten que solo fue por mala suerte. Este país siempre les ha parecido inviable y berreta. Y desde siempre han tenido la certeza de que para lo único que les pude servir esta gran porción de territorio en el culo del mundo, es para servirse de él a su antojo. Siempre se podrá rapiñar algo, pero las ganancias las mandan al exterior. Algo así como el vampiro que mantiene viva a su víctima para poder succionar sangre fresca, pero lo suficientemente grogui como para que no ofrezca resistencia.  
El Estado Nacional moderno lo creó  nuestra burguesía a su imagen y semejanza, a finales del siglo XIX, y cuando insinuaba tener alguna identidad que les era incómodo, recurrían a su brazo armado para que tomaras las riendas y encausara la situación a cañonazos, bombardeos, torturas, desapariciones, asesinatos, y una interminable pero terrible seguidilla de etcéteras.
La novedad de los tiempos que corren es que gran parte de esta burguesía nacional, ha salido de atrás del telón, dejando a las marionetas con la mirada en cualquier parte y una postura estática, y se muestra en pleno escenario. Por supuesto que no plantearon frontalmente, como sus colegas estadounidenses, "Vote Grupo Macri"; tuvieron que inventarse un RELATO de “cambio”, de “si se puede”,  de “pobreza cero”, de “fin de la corrupción” y mucho más. Porque, como dije en algún escrito anterior, todo proceso social necesita de un RELATO, y el actual no es la excepción. Que el RELATO se condiga con la realidad, es una historia diferente. Créase o no, con esos argumentos más dignos de las declaraciones de una reina de belleza que de una coalición política medianamente respetable, consiguieron el voto de la mayoría...
Es triste ver que hemos caído otra vez en una trampa. Otra vez, la gran mayoría de mis compatriotas han sido víctimas de la falta de memoria, del discurso tilingo y reaccionario de los grandes medios de comunicación, de  nuestra propia ignorancia… Otra vez nos han convencido de que, salvo esa burguesía nacional que ha hechos fortunas inverosímiles a costa de del Estado (de todos nosotros), no nos merecemos nada bueno… Somos un colectivo social de cuarenta y tantos millones con tendencias suicidas, que vivimos boicoteándonos las salidas, instigados por este uno por ciento de privilegiados que nos pide, con una cuota de cinismo muy pocas veces vista, otro gran esfuerzo, mientras saborea otro trago de un Martini seco, con el rostro al sol, tendido en un sillón de una mansión en Villa La Angostura.            
           





lunes, 28 de noviembre de 2016

CUBA, CONTADA POR UN CUBANO

Saludos Marcelo,
yo sé que no es fácil entender a los cubanos y menos compartir nuestras ideas y acciones: Tenemos muchas insatisfacciones en nuestra propia Revolución o socialismo como se quiera llamar. Y te digo tenemos, porque normalmente se culpa al gobierno, pero Cuba es, para lo bueno y lo malo, lo que hemos hecho nosotros mismos, por eso tenemos la certeza de que los problemas se resolverán, sobre todo en cuanto a las carencias materiales. Las demás cosas están ampliamente aseguradas, la salud, la educación, la alimentación necesaria, la cultura, el deporte, el empleo y nunca hemos tenido en nuestro torturados ni desaparecidos, y tampoco niños ni ancianos desamparados. En nada de eso somos pobres, tanto que hemos podido ser generosos y asegurarle gratuitamente a varios países del tercer mundo asistencia médica y apoyo en la alfabetización, incluso a aquéllos cuyos gobiernos no son precisamente amigos de Cuba, sino de los EUA, ejemplo de estos Guatemala, el Salvador, Hondura, paquistán, etc. y a amigos como a Venezuela, Bolivia, Haití, etc. sin contar casi todos los países de Africa.
Más de 45 mil médicos cubanos ejercen voluntariamente en países del tercer mundo. Además de ayudarle en la preparación de personal de salud y de otras profesiones, miles se han graduado en Cuba y actualmente, a pesar de nuestros problemas económicos, tenemos más de 40 mil estudiantes extranjeros formándose gratuitamente en nuestras universidades, la mayoría de ellos de países en que algunos, como tú dices: nos desprecian. Incluyendo becarios negros, latinos y blancos de los barrios pobres de EU.
Es difícil entendernos porque en un mundo tan egoista como el que vivimos es difícil entender la solidaridad y menos que esa solidaridad sea compartiendo lo poco que se tiene y no lo que sobra. No soy religioso, pero estoy seguro de que en Cuba practicamos más los postulados de Cristo que muchos que se dicen cristianos.
Esto ocurre desde el triunfo de la Revolución, solidaridad nunca se le negó a los perseguidos de las dictaduras que azotaron a este continente y en otras partes, como la brasileña, chilena,uruguaya, argentina, haitina, dominicana, etc,etc a los que se les dió albergue y ayuda material y moral en su lucha. Recuerdo que cuando el golpe de estado de pinochet en Chile vinieron miles de chilenos para Cuba y todos los cubanos, que construían con esfuerzo personal edificios para vivir con sus familias, le dieron un apartamento por edificio a cada familia chilena que llegaba. Luego muchos de éstos siguieron para Canadá, Suecia, etc, pocos siguen viviendo en Cuba, aquéllos no podían vivir en un país cuyo pueblo se exigiera tan altos sacrificios.
¿Tú sabes que revolucionarios cubanos combatieron las dictaduras militares en A. Latina y el colonialismo en Africa, junto a los patriotas de esos países, no solo fué nuestro Ché, y que durante más de 15 años tropas cubanas estuvieron combatiendo en Angola contra Sudáfrica y el aparheid, y que esas tropas derrotaron ese sistema racista que era apoyado por EU e Israel? Ello permitió además, la independencia de Namibia y la consolidación de la independencia de Angola. No fueron los gobiernos social demócratas ni demócratas cristianos de A. latina, ni "la culta y liberal Europa", al contrario, se callaron o apoyaron el aparheid .Eso le costó al pueblo cubano casi 3 mil muertos, la mayoría con menos de 30 años de edad.Mientras eso ocurría también había decenas de miles de médicos, ingenieros, y otros profesionales ayudando a los pueblos que por esos tiempos se habían liberado del yugo colonial. Aún se hace. Lejos de sus familias y arriesgando todos los días la vida.
¿Cómo no tener dificultades económicas cuando hemos estado dando a otros menos favorecidos lo que necesitabamos para nosotros desarrollarnos y elevar más nuestro nivel de vida, encima de eso soportando un bloqueo norteamericano que dura más de 47 años y enfrentando día a dia al imperialismo más brutal que ha existido? ¿Te imaginas que eso estuviera sucediendo en Argentina u otro país de cualquier parte del mundo? ¿cúanto duraría el gobierno sin ponerse de rodillas? No dudo que cualquier pueblo haría lo mismo que nosotros, pero la clase gobernante no.



Es imposible decir que en Cuba no existen personas desafectas a la Revolución ni que muchos revolucionarios no estamos satisfechos con nuestra propia obra y debemos rectificar muchas cosas. Muchos de aquéllos traicionan y reciben salarios del gobierno de EU para desacreditar a Cuba ( está comprobado con documentos desclasificados y declaraciones oficiales del gobierno norteamericano), se les llama "disidentes", por nuestros enemigos, y algunos intelectuales de "izquierda", nosotros empleando el diccionario los llamamos "mercenarios" .
Tampoco se les puede culpar, no todo el mundo está preparado para esos sacrificios. Sin embargo, hace unos tres o cuatro años se hizo un referendum y más del 97% de la población voto por el Socialismo . En las elecciones para los gobiernos municipales que se hicieron este mes, voto más del 96%, el voto no es obligatorio, y la población es la que propone y elige a los canditatos. Aquí hay un solo partido, pero no propone candidatos ni interfiere en las elecciones.Lo mismo es para diputados. No se permiten las campañas políticas y las urnas las cuidan escolares, etc. explico esto con más detalles en un artículo que me pidio el amigo argentino eduardo coiro y que salió publicado el pasado mes en su revista Inventiva Social.
De Cuba se van gente personas al exterior, la inmensa mayoría para EU y por problemas económicos, no perseguidos políticos, pero ¿tú sabes que son menos que los que se van de otros países que no son socialistas, como México, Dominicana, Guatemala, El Salvador y otros, hasta de Ecuador? De esos países se van más. Y eso que no gozan de nuestro "privilegio".
¿Qué sucedería en cualquier país, incluyendo de Europa, si existiera una ley norteamericana como la Ley de Ajuste Cubano que establece que cualquier cubano que arribe a los Estados Unidos inmediatamente es aceptado para establecerse, aunque sea un asesino o un delincuente de otra naturaleza, comenzar a trabajar y en poco tiempo obtiene la residencia y la ciudadanía? ¿No crees que algunos lugares se quedarían vacíos? Pues eso solo se hace con los cubanos, de paso se benefician porque los cubanos que emigran son los de mayor nivel educacional, cultural y profesional de cuantos llegan a ese país, formados por la Revolución. Somos un poco más de 11 millones y tenemos cerca un millón de universitarios y un mínimo de noveno o décimo grado de escolaridad.
¿Si Fidel Castro y el socialismo en Cuba es tan malo por qué tiene el apoyo y participación de más del 97 % de la población?
¿Por qué millones de cubanos se movilizan al primer llamado de la Revolución? ¿Alguién puede imaginar que más de un millón de personas pueda ser obligada a concentrarse en una plaza pública para apoyar a los gobernantes y no por su propia voluntad, más cuando es el pueblo quien maneja las armas que defienden el país? Son estupideces o palabras mal intencionadas.
Como te digo antes, tenemos insastifacciones con muchas cosas de la Revolución, pero la mayoría no queremos ni permitiremos que regrese el capitalismo, ni ser gobernados por los ladrones, corruptos ni asesinos que radican en Miami y otras partes, ni volver a ser una colonia yanqui.
Es natural que muchas personas no compartan nuestras ideas, para ello tendrían que entender primero que el hombre no puede ser el lobo del hombre, sino su hermano, y como tal actuar. Tampoco el egoismo puede ser el pasado, el presente y menos el futuro de la humanidad. En su época, muchos no entendieron a Cristo y eso no impidió que sus ideas se extendiera por el mundo y también hubo y hay, quienes lo traicionaron. El Ché murió en un apartado paraje del mundo, lo desaparecieron, y hoy está en todas partes.
¿Cómo pedirle a alguien preñado de egoismos que entienda porque los cubanos somos tan difíciles de entender? Sin embargo, se explica fácil: Dignidad y Coraje. Logicamente, no es esto lo que dicen los dueños de los medios internacionales de difusión, sería atizar la candela que ya arde en muchas partes del mundo.
Disculpa que haya abusado de tu tiempo, pero es que me asiste el derecho a réplica contra quienes nos "desprecian", deberían utilizar todo su valor y su desprecio para cobrarle la deuda a los asesinos, torturadores y desaparecedores que tanto crímenes cometieron durante la dictadura militar y a los que de vez en cuando aparecen todavía, como el bochornoso suceso de Julio López, "el ángel de la bicicleta" y otros. Tampoco deben olvidar las deudas de Ménen ni de De la Rúa. ¿Por qué ensañarse con un pueblo que solo ha hecho y hace el bien, sin pedirle nada a nadie? ¿No es suficiente que ya los yanquis lo hagan?



Creo que ya estarás cansado para hablar de literatura. No quiero crearte inconvenientes, ni afectarte economicamente, te pedí el libro porque creí que lo pondrías en Internet, veo, logicamente, que no puedes hacerlo porque te ha costado bastante esfuerzo económico para poderlo publicar. Si puedes me lo envías por e-mail, puedes estar seguro que soy incapaz de darle otro uso que no sea personal. En Cuba todos los años se hace en febrero una feria del libro, comienza en la Habana y se extiende por casi un mes por todas las capitales provinciales y municipales, vienen muchísimas editoriales extranjeras, muchas argentinas, y autores altamente reconocidos, sería bueno que tu editorial estuviera presente y trajera ejemplares de tu libro para vender. Para eso deben contactar con el agregado cultural de la Embajada de Cuba. Esta propaganda que hago es gratis. Ojalá pudieras venir así nos conoceríamos personalmente y compartir^.
Por último, déjame darte algunas referencias mías, publico normalmente en revistas digitales de Internet. La mayoría de ellas editadas desde diversas partes de Argentina, Italia, España, Venezuela, y también tengo publicado en otras de Brasil, Israel y México. Son revistas de prestigios y con editores progresistas o de izquierda, simpatizantes de la Revolución Cubana. En algunas he visto poemas tuyos. Esto lo hago porque en Cuba los libros son extremadamente baratos, casi todos cuestan menos de un dólar y las tiradas actuales no sobrepasan normalmente los 2000 ejemplares, por lo que ningún poeta o escritor tiene como fuente de ingreso principal la literatura. Todos los años se editan miles de títulos nacionales y extranjeros. Esos precios permiten que la literatura sea muy popular y hasta los niños leen mucho y bueno. Yo prefieron publicar gratuitamente en Internet y poder llevar el mensaje a mayor número de lectores, al menos eso intento.
Tengo escrito tres poemarios, uno de ellos lo hice durante los años 1978-80, perìodo en que estuve como internacionalista en la República Popular de Mozambique, Africa. Actualmente estoy terminando otro y un libro de cuentos.Tengo iniciada una novela hace ya bastante tiempo, pero siempre caigo en la poesía. Te envío uno de esos poemarios, se llama " Fantasmas de Quijote".
Disculpa que haya abusado tanto tiempo de ti. Te aseguro que este será el único e-mail largo, me ha ocupado casi la mañana y a ti debe haberte pasado lo mismo. Te deseo éxito en la venta del libro. Un abrazo desde la Cuba Revolucionaria. 

Miguel.


Mail enviado por 
Miguel Sotomayor: cubano, ex-brigadista internacionalista (o sea, ex-guerrillero en procesos socialistas insurgentes fuera de Cuba) ingeniero y poeta. 
Para quienes quieran enterarse de cómo viven y qué piensan REALMENTE la inmensa mayoría de los cubanos, de Fidel y su revolución.

Del facebook de "Marcelo del Sur": 

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